martes, 13 de octubre de 2009

“La aventura de ser maestro”.

Al estar leyendo “ La aventura de ser maestro “, recordé el primer día que tuve que dar clases, estaba tan nervioso que a unos pasos de entrar al aula me dieron deseos de regresarme y buscar otra opción de empleo, pero pensé que si rehuía a esta oportunidad el día de mañana me arrepentiría por no haberlo intentado.
Al principio del semestre con los alumnos de primer grado, se inicia una aventura, ya que el nivel que trae cada uno de ellos es diferente, lo que implica estar presionado con el tiempo y el avance de los programas, sin embargo se intenta sacar adelante a todos. Trato de darles confianza para que manifiesten las dudas que tienen, pero es difícil, muchos jóvenes tienen problemas en sus casas que desconocemos y por los cuales incurre en disciplina generando desorden en el grupo.
Antes de iniciarme en la docencia pensaba que siendo riguroso se podría salir adelante con los trabajos que se tenían que desarrollar en el aula, o que dejando mucho trabajo los alumnos aprenderían más y mejor, pero me di cuenta que es todo lo contrario, que es mejor trabajar junto con ellos, esto les da seguridad y comprenden mejor las cosas.
Me da gusto que a través del tiempo y de estar trabajando con los alumnos, ellos me llegan a corregir cuando tengo algún error en los desarrollos que realizo, esto me sirve como indicador de que están poniendo interés en lo que estamos haciendo y algunos sienten satisfacción por esto.
Creo que si nos proponemos a ser mejores docentes lo vamos a lograr ya que como dice la lectura “nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismo por ensayo y error”.

1 comentario:

  1. Gracias por este ensayo, a ti también ¿Te llego el deseo de renunciar antes de acabar tu primer semana de clases?, a mi me sucedió esto que te pregunto pero conforme pasó el tiempo me fui acoplando y pues ya tengo 14 años de ser docente. Saludos

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